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ARACELI PEREDA ALONSO
En 1975 el Consejo de Europa proclamó el año del Patrimonio Arquitectó-
nico Europeo, que dio lugar a la Carta
Europea del Patrimonio Arquitectónico de 26 de septiembre de ese año. En ella se incluye- ron recomendaciones y propuestas que aún hoy continúan siendo nuestro referente en materia de protección y disfrute del Patrimonio Cultural.
Una de esas proposiciones hacía referen- cia a la importancia de la participación de toda la sociedad en la conservación del Patrimonio. Como respuesta a este llamamiento, nacía un año después en España la Asociación Hispania Nostra para la defensa del Patrimonio.
Muchos de los enunciados y definiciones
de dicha Carta continúan siendo de gran actua- lidad. Recordemos algunos de ellos. Define el Patrimonio como un «capital espiritual, cultural, económico y social con valores irremplazables y cualquier disminución de este capital supone un empobrecimiento por cuanto la pérdida de los valores acumulados no puede ser compen- sada ni siquiera por creaciones de alta calidad. Además, la necesidad de ahorrar recursos se impone en nuestra sociedad. Lejos de ser un lujo para la colectividad, la utilización de este Patrimonio es una fuente de economía. Su conservación depende en gran medida de su integración en el marco de la vida de los ciuda- danos y de su consideración en los planes de ordenación del territorio y de urbanismo».
Igualmente destacable es su valoración de que «El Patrimonio arquitectónico tiene un valor educativo determinante. Estos testimonios no tienen la seguridad de sobrevivir a no ser que la necesidad de su protección sea comprendida por el mayor número posible y en especial por las jóvenes generaciones que serán las responsables el día de mañana».
Respecto a la responsabilidad ciudadana, establece que «La colaboración de todos es indispensable para el éxito de la conservación integrada. Aunque el Patrimonio arquitectónico sea propiedad de todos, cada una de sus partes está a merced de cada uno de nosotros. Por
otra parte, cada generación no dispone del Patri- monio más que a título vitalicio. Es responsable de su transmisión a las generaciones futuras.
La información del público debe ser tanto más desarrollada cuanto que los ciudadanos tienen el derecho a participar en las decisiones concer- nientes a su marco de vida».
Como vemos, el contenido de la Carta
tiene plena vigencia y conviene tenerla presente y difundirla, incluso por su referencia a los valo- res europeos, hoy en riesgo de debilitamiento. En ella se recuerda que el Patrimonio arquitec- tónico europeo es la expresión irremplazable
de la riqueza y diversidad de la cultura europea, es herencia común de todos los pueblos y que, por tanto, su conservación recaba la solidaridad efectiva de los Estados Europeos.
Hispania Nostra cumple cuarenta años en 2016. Han sido cuatro decenios de esfuerzos
para que los principios de la Carta se respetaran en España y ésta es una buena ocasión para reca- pitular sobre las actividades desarrolladas por nuestra Asociación y su contribución a los fines para los que nació. Eso supone resumir lo que ha ocurrido durante estos años en dos campos: el de la participación social en las tareas de conserva- ción del Patrimonio Cultural y el análisis de cómo ha evolucionado el concepto de Patrimonio Cultu- ral en estas décadas, junto con las consecuencias que se derivan para su protección.
Respecto a la participación social celebrare- mos un Foro internacional durante mayo de 2016, en el que participarán especialistas europeos,
50 HISPANIA NOSTRA · 4O ANIVERSARIO